El desorden almuerza con la abundancia, cena con la pobreza y se acuesta con la muerte                                                                                                                                  Benjamín Franklin

 

Por: Dr. Fausto Mota García

Recientemente se produjo un evento que impactó a diferentes sectores de nuestra sociedad: una joven humilde llamada Emely Peguero residente en la comunidad de Cenovi, Provincia Duarte perdió su prometedora existencia por un conflicto sentimental. La versión difundida habla de que ella sostenía relaciones con un joven llamado Marlon Martínez perteneciente a la misma comunidad, pero de extracto social más alto; la joven quedó embarazada; y esto conllevó a que él para evadir tal responsabilidad, tomó decisiones que terminaron  con la angelical joven y su criatura. La noticia provocó todo tipo de conjetura y enfado del pueblo dominicano.

Hago referencia a esta situación porque sentí enojo, impotencia, desánimo y deseo de expresar mi  sentimiento y pensamiento sobre el caos que hoy vive nuestra sociedad. Ahora todos estamos alarmados, pero debiéramos estar alarmados siempre, porque de eso se nutre nuestra cotidianidad.

A la luz de estos hechos valoro que vivimos un momento para reaccionar y preguntarnos: ¿Hacia dónde se dirige nuestra sociedad? ¿Qué de cierto existe en el planteamiento del polímata Rousseau en su obra Emilio de que: El hombre es bueno por naturaleza? ¿Cuáles políticas públicas aplican las autoridades, además de estar en reelección permanente, para enfrentar el derrotero de nuestra sociedad? ¿Existe real empoderamiento de la colectividad? ¿Ha violado nuestra sociedad el pacto referido por Rousseau en su Contrato

 

Social para preservar los elementos de razón y moral? ¿Nosotros como ciudadanos estamos jugando el papel que reclama la situación actual? ¿Gobierno, sociedad, familia, escuela, iglesias, juntas de vecinos y demás sectores qué papel de adecentamiento estamos jugando? Por Dios, no nos engañemos, todos somos responsables por comisión u omisión de esta insoportable  situación.

El planteamiento de John Locke de que el Estado posee la misión de proteger los derechos individuales parece colapsó en nuestro país; como ejemplo: salgamos a las calles y observemos como violamos las Leyes de tránsito, se vende droga ante la indiferencia colectiva, muy pocos respetan las luces rojas del semáforo, son puntuales y respetan  sus instituciones donde laboran, la justicia es permisiva y todo camina hacia la anarquía. Nuestra frontera no es frontera, no se respetan las leyes migratorias, pareciera como si viviéramos en un Estado fallido. Y entonces cuando sucede un hecho como éste viene el asombro y la alarma; aunque en realidad esto sucede cada día…

Vivimos en una sociedad que irrespeta sus propias leyes, y aquellos que poseen mayor responsabilidad por ser los principales dirigentes de la nación, en ocasiones envían mensajes de desaliento que hacen perder las perspectivas futuristas. ¿Ante este cuadro propio de la divina comedia de Dante Alighieri, nos quedaría sólo orar y esperar el designio divino? No, no nos rendiremos, le digo al pueblo dominicano que cometeríamos un grave error si nos cruzamos de brazos; ahora es el momento para redoblar esfuerzos, rendirnos nunca; luchar decididamente es la opción por una mejor sociedad. Los pueblos avanzan cuando se convierten en agentes activos de su propio destino. Ahora, debemos unirnos más que nunca, y salir a defender nuestros derechos y cumplir nuestros deberes. Este es el tiempo para redefinir nuestra realidad porque cuando las cosas se ponen duras, los duros se ponen en las cosas… Avancemos, avancemos que nuestra sociedad requiere de sus mejores hombres y mujeres ¡Qué así sea!