Brad Pitt afirmó que “cada vez que me meto en problemas es por mi propia arrogancia”.

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AP
Los Ángeles

En este momento Pitt podría ser particularmente empático con el cambio tan drástico como el que hundió a McChrystal por un famoso reportaje de la revista Rolling Stone. Por primera vez desde que Angelina Jolie Pitt le pidió el divorcio en septiembre, el actor ha vuelto a los reflectores. No ha sido tímido. En su primera entrevista tras la separación, para GQ, Pitt se mostró honesto y habló con franqueza sobre su lucha con el alcohol y el dolor de dividir a su familia.

El astro se mostró igualmente franco la semana pasada en una extensa entrevista con The Associated Press. Pidió expresamente que lo llamaran “Brad” y a lo largo de media hora conversó sobre lo que ahora le pasa por la mente, su actitud hacia la actuación y su alarma ante la posibilidad de que se expanda la guerra en Afganistán. ¿Por qué se muestra tan abierto? se le preguntó. “No tengo ningún secreto. No tengo nada que esconder”, dijo Pitt. “Somos humanos y encuentro muy interesante la condición humana. Si no hablamos al respecto, entonces no estamos mejorando”.

Sin duda es un periodo delicado de transición para el actor de 53 años. Dijo que ha pasado su tiempo “manteniendo el barco a flote” y “entendiendo la nueva configuración de nuestra familia”. “Los niños son todo”, manifestó sobre sus seis hijos. “Los hijos son tu vida, ellos tienen toda la atención, como debería ser”.     Lo está superando, aseguró. “No tengo tendencias suicidas ni nada”, dijo riendo. “Todavía hay mucha belleza en el mundo y mucho amor. Mucho amor para dar. Todo está bien, simplemente así es la vida”.

El actor habló de que “el orgullo desmedido es una trampa y es la trampa de cualquier gran nación que ha sido número uno demasiado tiempo. Empiezas a creerte tu propia porquería”, dijo Pitt y agregó “cada vez que me meto en problemas es por mi propia arrogancia”.

Lo que más entusiasmó a Pitt fue hablar de “War Machine” y las pasiones detrás de la película. La cinta, escrita y dirigida por el cineasta australiano David Michod (“Animal Kingdom”), se basa en el libro de Michael Hastings de 2012 “The Operators”, que relata el tumultuoso y corto mando de McChrystal en la guerra en Afganistán.       “War Machine”, que se estrena en Netflix el 26 de mayo, tiene un ligero toque de ficción. El personaje de Pitt es el general Glen McMahon, pero los acontecimientos y personalidades retratados corresponden con la caída de McChrystal. El cambio, que se hizo después de que el proyecto fue anunciado, salvó a la película de algunos asuntos legales delicados.

“No teníamos interés de impugnar al general McChrystal o a cualquiera de estos tipos”, dijo Pitt. “Para mí el problema es más sistemático”.        “Lo que me impulsó fue una visita a Walter Reed”, agregó el actor, quien estuvo en ese centro médico militar en 2014. “Aunque esos jóvenes hombres y mujeres son absolutamente heroicos en una situación muy desgarradora, sus vidas cambian para siempre y también las de sus familias. Realmente me hizo cuestionarme quién está firmando el cheque, quién está dando la orden”.  A Pitt le resulta particularmente mortificante la solicitud que hicieron la semana pasada los asesores del presidente Donald Trump y oficiales del ejército para enviar a miles de soldados estadounidenses más a Afganistán, a una guerra que ha durado más de 15 años.

Es momento de replantearse lo que significa “ganar”, dijo Pitt. “Nada de lo que hemos hecho nos indica que mandar más tropas va a hacer algo más que ocasionar más daños, más vidas y miembros perdidos”, dijo Pitt. “Hablamos mucho de apoyar a nuestras tropas, pero pienso que apoyar a nuestras tropas es mucho más que darles dinero y una palmada en la espalda. Creo que es ser responsable sobre cómo usar ese compromiso tan profundo”.     Los principales asesores de Trump dicen que el presidente no ha tomado una decisión final sobre el envío de más efectivos a Afganistán.         En “War Machine”, Michod conjunta el espíritu de algunas comedias sobre la guerra como “Catch 22” y “M-A-S-H”. La película presenta a un ejército estadounidense controlado por la política, las ilusiones y las aspiraciones personales. El general de Pitt, con una voz más profunda y áspera que la de McChrystal, llega a Afganistán con delirios de grandeza y se marcha en medio de un escándalo casi autoprovocado.

“Tocamos una mezcla de guerra y comedia, dos cosas que coexistían muy cómodamente pero que la actualidad no lo hacen”, dijo Michod. “Es muy interesante ver cómo coexisten ambas en la esfera pública dado lo extrañamente seria que se ha vuelto la conversación sobre la guerra. … Pero hay algo que es casi más real en ese tipo de tratamiento cómico de las pasadas décadas que en la forma en que se lleva la conversación hoy”.